Seleccionar Página

…tus sumisos súbditos te recibimos con fervor filial.

Pues ya le gustaría al Santo Padre que le recibiéramos así, pero no, las cosas han cambiado desde el siglo XVI. El siglo de las Luces abrió las ventanas a la Razón expulsando el rancio aroma tomista y despejando las oscuras sombras inquisitoriales. El actual Pontífice romano, antiguo inquisidor general desde la oficina para la Congregación para la doctrina de la fe, anteriormente Congregación sagrada suprema de la inquisición romana y universal, amante del pasado glorioso de su iglesia, le gustaría volver a esos tiempos donde el reinado terrenal estaba integrado con la autoridad espiritual. Pero ya es demasiado tarde, esos tiempos, gracias a Dios, ya pasaron, el desprestigio, la falta de autoridad moral e intelectual han mermado las fuerzas de su imperio.



Aún así, Benedicto, no ceja en su empeño por conseguir recuperar la posición de la Iglesia Romana como eje central de la Historia. Sus acuerdos para acaparar iglesias y sumarlas a la suya son constantes, aunque tengan posiciones tradicionalista y contrarias al último Concilio. No importan sus teológicas e ideológicas ultraconservadoras todos valen si vuelven al redil, ya sean los integristas Lefebrerianos franceses o las diócesis más intransigentes de la Comunión Anglicana. Este viraje a posturas imperiales lo demuestra claramente el último cambio realizado
al escudo papal antes de su viaje a Santiago. Quitó la mitra, símbolo del pastor de hombres, y la sustituyó por la tiara de rey. Este cambio no es baladí pues la tiara es una triple corona que resume los títulos del líder católico: padre de los reyes, rector del mundo y vicario de Cristo. En otras palabras: la soberanía del Papa sobre los Estados terrenales de la Iglesia, la supremacía del Papa sobre el poder temporal de los dirigentes políticos y la autoridad moral del Pontífice sobre toda la humanidad. Ahí es nada.



Otros cambios simbólicos han sucedido en el escudo de Ratzinger fue la inclusión en la parte inferior de sus escudo de una concha de Santiago, que nos desvela sus anhelos y ambiciones. Cuentan que un peregrino alemán se refugió en un albergue del Camino de Santiago. Tuvo una conversación larga y profunda con el guardes que al día siguiente, habiéndose marchado el pequeño alemán, se quedo intrigado cuando leyó en el libro de firmas una que ponía: Joseph, futuro Benedicto XVI. Tal vez esa fue su petición en el peregrinaje, puede que Santiago Matamoros le protegiera en su ruta al trono de Pedro y este se lo agradeciera poniendo la concha de peregrino en su escudo papal. Este es Benedicto, el Papa hecho a si mismo, el que desde la poderosa Congregación sagrada suprema de la inquisición romana y universal ha escalado al trono de Pedro para guiarnos  hacia nuestra salvación.
Gracias, Santo Padre, pero en otra ocasión.

Falcón Peregrinus nos recuerda que era una postal lo que envío el futuro Benedicto.

Masonería Mixta Internacional
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad