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El viernes 2 de octubre asistí a la presentación en el Ateneo de Madrid de un libro sobre el Supremo Consejo: Los altos grados de la masonería, de Galo Sánchez.

Yo no sabía lo que era el Supremo Consejo; resulta que entre los regulares, sus más altos grados, del grado 33º, trabajan separados del resto de masones (hombres todos) en el Supremo Consejo.

Además, me dijeron que de ese Consejo sólo pueden formar parte los miembros de la GLE, únicos que son regulares, y que de los “no regulares”, la GLE sólo reconocía a la GLSE. Y se me informó que el Derecho Humano no tiene Supremo Consejo, pues en nuestras logias trabajan juntos todos los Masones y Masonas (por aquello de la Igualdad…) del grado 1º al 33º.

Y es verdad: la GLE tiene para sí el único Supremo Consejo de la España Española. Y nuestros altos grados, además de trabajar en logias y cámaras propias, trabajan como uno más con los Aprendices, Compañeros y Maestros restantes. De tal modo, que desde el más novel al más inveterado todos se tratan como Hermanos y Hermanas. Vamos, que a nuestro Representante en el Supremo Consejo le llamamos por su nombre y trabaja en su logia como un hermano más.

Eso sí, debo aclarar que nosotros sí tenemos un Supremo Consejo Universal (es decir, que en vez de ser sólo de la España Española lo es del Mundo Mundial). En él están representadas todas las Federaciones y sus integrantes, mujeres y hombres, se encargan de coordinar el trabajo de todas las Federaciones.

Esto me parece a mí que tiene ventajas: enriquece bastante más compartir ideas con personas de muy diversas nacionalidades que hacerlo sólo con compatriotas.

Y tiene otra ventaja: el Derecho Humano es una organización Internacional: si viajo a París, soy recibido como un hermano más en sus logias, si viajo a Suecia, soy recibido como uno más… hasta si viajo a la Cochimbamba (famosa gracias a Mortadelo y Filemón) sin duda seré tratado como un hermano más. Todo depende de si hay logias en la Cochimbamba. Pero aquí, altos grados y aprendices, hombres y mujeres, españoles y suecos, todos somos iguales.

Afortunadamente no necesito ser reconocido por nadie ni ser hombre o mujer para viajar masónicamente, pues mis hermanos y hermanas de todo el mudo ya me reconocen masón.
¿Será que El Derecho Humano es la masonería contemporánea?
Masonería Mixta Internacional
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