Home > Igualdad > Prostitución y prostitución forzada

Prostitución y prostitución forzada

He conocido mujeres jóvenes, muy pocas, tres chicas, no más, aunque supongo que no son las únicas, que obtienen ingresos extra (las tres tienen un empleo normalizado como dependientas de supermercado) protituyéndose. Lo hacen para comprarse cosas – me dicen – botas caras, ropa de marca, gafas de sol espectaculares…. Me preocupa, desde luego, esta forma de prostitución, para qué voy a negarlo, sobre todo en lo que atañe a las expectativas y valores de la juventud, pero la prostitución que de verdad me inquieta es la de cientos de miles de mujeres prostituidas a la fuerza.

La prostitución ha crecido en España muchísimo en la última década y ese incremento está ligado a los procesos de globalización e internalización de la economía y, como no, a los movimientos migratorios. No puede negarse la relación entre prostitución y pobreza, principalmente entre prostitución y pobreza femenina. Los servicios de prostitución se han multiplicado en nuestro país y su precio abaratado enormemente. En la ciudad en la que vivo existen supermercados del sexo, denominados ecopolvo, donde casi el 100% de la mercancía sexual está integrada por mujeres extranjeras.
Es muy difícil discriminar entre prostitución y prostitución forzada. Ambas suelen coexistir en los mismos establecimientos. No se dispone (reconoce el Ministerio de Igualdad) de datos suficientes para cuantificar el número de mujeres esclavizadas en nuestro país, pues la tarea misma de investigación es difícil además de peligrosa. Hablamos de víctimas del crimen organizado, de redes internacionales con estructuras muy sólidas, complejas y poderosas. Estas víctimas invisibles (están recluidas) “viven” en nuestras ciudades, en nuestros pueblos en esas “salas de fiestas”, esos clubs de carretera que siembran nuestra geografía. Quienes acuden los fines de semana a echar un polvo, sin más (sin pretensiones de dominar a las mujeres, que ellos no son machistas, no vaya usted a creerse otra cosa) deberían replantearse su responsabilidad y preguntarse a sí mismos, ¿soy un cliente o un prostituidor?. Porque para llamarse clientes primero deberían estar seguros de que las chicas son libres, que se prostituyen porque quieren y que no están siendo prostituidas por otros, sin ir más lejos, por ellos mismos (tan sin pretensiones de dominio, tan despreocupados, tan alegres, tan de sábado-sabadete). El lenguaje no suele ser inocente y en el tema que nos ocupa todavía menos.
La experiencia de países como Holanda, donde la prostitución está regulada (Por cierto, ¿resulta legítimo que Hacienda – que somos todos- se convierta en proxeneta?) es que la prostitución de extranjeras (o sea, las víctimas de la prostitución forzada) no disminuye. También se sabe que allá donde la prostitución es legal y está regulada, deja de investigarse y de perseguirse la prostitución forzada. Sus víctimas, por tanto, quedan abandonadas, desprotegidas y a merced de las mafias. Esa es la experiencia de Holanda y el acicate que ha movido a Suecia a abordar este asunto de otro modo.

En España es legal ser prostituta (aunque no sea una actividad regulada), lo que resulta ilegal es ser proxeneta, vamos, Chulo p… de toda la vida. Ahora bien, si eres listo, prosperas y montas un garito con varias chicas, la cosa cambia…entonces eres empresario y respetable. La mayoría de estos negocios están registrados como hoteles, discotecas, pubs… Es una gran hipocresía porque todo el mundo sabe que se dedican a la compra-venta de servicios sexuales. No digo que en todos ellos las mujeres estén siendo forzadas, pero cuando el río suena agua lleva…y por vez primera le hemos echado valor y puesto en marcha en nuestro país el I Plan Integral de Lucha Contra la Trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Ya era hora de que las mujeres más miserables (por utilizar la terminología del abolicionista Víctor Hugo, en su célebre novela del mismo nombre), más olvidadas y despreciadas tengan apoyo efectivo de las instituciones que se dicen democráticas.

M.V.G.

2 thoughts on “Prostitución y prostitución forzada

  1. Hombre, yo he conocido a miles de estas chicas, llevo muchos años siendo putero y he entablado una excelente amistad con varias de ellas lo que me ha permitido conocer su situación.

    Y lo que es prostitución forzada o “esclavitud sexual” no es que yo no la haya conocido. Es que ninguna de las chicas, ni dueños de locales, ni otros clientes… NADIE relacionado con el mundo de la prostitución ha hallado UN SÓLO CASO. Lo natural sería creer que alguno debería haber, que coexistirían pero es que no…

    Lo que sí hay son mafias que obligan a las chicas (o a los empresarios de los clubes o encargados de pisos) a pagarles para que les dejen desarrollan su actividad. Estoy convencido de que son ellos los que tratan por todos medios de propagar el rumor de la prostitución forzada, para así encubrir sus actividades delictivas y obtener más recursos de las administraciones públicas.

    Un saludo, y si desea conocer mejor este tema no dude en pasarse por mi blog.

  2. Buen post. Bastante objetivo. No obstante, disiento de algunas cosas.

    Se dice que allá donde la prostitución está regulada deja de perseguirse la prostitución forzada. No aporta datos y creo que la aseveración es más fruto de una lógica personal del autor que del conocimiento empírico. Con esa misma lógica podríamos también entonces afirmar que allá donde está regulado el mercado de trabajo deja de perseguirse la esclavitud, o que allá donde hay ejército profesional deja de perseguirse el uso de niños como soldados. ¡Cuando en realidad es al contrario! Si la prostitución se profesionalizase no habría sitio para las mafias, igual que hoy en día no hay mafias del alcohol pero sí las había en la América de la Ley Seca.

    En cuanto a que Hacienda sería un proxeneta si cobrase impuestos a las prostitutas, sería un buen simil. Pero entonces también es una mafia de extorsión que se queda con un buen pedazo de lo que todos producimos para que luego sus “jefes”, los políticos, se lo gasten en gambas, iPads y coches con chófer.

    Lo de “cuando el río suena…” ¿por qué no lo aplicamos a otros sectores? Sabemos que hay mafias de venta de coches de lujo robados, ¿vamos a prohibir los concesionarios legales?, ¿eliminaremos los anuncios de ventas de coche de los periódicos por si alguno de los que se anuncia es robado?

    Prohibir la prostitución o los anuncios de contacto solo esconderá más a las mafias y abocará a las prostitutas voluntarias a sumirse en un mundo de ilegalidad y desprotección total.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: