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El internacionalismo

El internacionalismo en el Derecho Humano surge al poco tiempo de su fundación. Si crear una orden igualitaria era algo novedoso y arriesgado en el siglo XIX más lo era intentar aunar en el mismo seno culturas, tradiciones y filosofías dispares. El internacionalismo de una asociación no es un estado fácil de conseguir, las distancias tanto físicas como ideológicas tienden a ser fuerzas centrífugas. De hecho las grandes divisiones que ha tenido la Orden Masónica Mixta Internacional han sido de carácter nacionalista, ya sea la Grande Loge Mixte de France, Gran Logia Mixta de Chile, la Human Rights de USA, la Orden Delphy griega o la Great Lodge for Men and Women, o por otro lado, ideológicas como la gran logia Eastern Order que agrupa las logias teosóficas escindidas del Derecho Humano.

Sin duda las escisiones nacionalistas han sido las más comunes, ya sean por personalismos, ya por enfrentamientos con la coordinación central, ya por mutua incomprensión. Es difícil convivir con lo diferente y comprender que pertenecer a una federación es ceder parte de la autonomía propia; la generosidad es la virtud en la que se basa el federalismo.

Actualmente, ya sean ateos, agnósticos, deístas o teístas, trabajen a la gloria del GADU  o al Progreso de la Humanidad, la Orden Masónica Mixta Internacional reúne en federaciones, jurisdicciones o logias pioneras a seres humanos que viviendo sus diferencias se unen bajo una misma Constitución. Tanto para los que trabajan el ritual Escocés, el Norteamericano o las variantes del Inglés, tienen a la  Constitución Internacional como primer y ultimo referente, emanando esta de su primer artículo, titulado: Fundamento de la Orden.

Artículo Primero.

La Orden afirma la igualdad del hombre y de la mujer.Al proclamar LE DROIT HUMAIN (EL DERECHO HUMANO), la Orden aspira a que ambos logren gozar, en toda la Tierra y en forma igualitaria, la justicia social en toda la tierra en una humanidad fraternalmente organizada. 

Todos sus miembros juran o prometen por su honor sobre este texto que por ser respetado por todos le damos el carácter de sagrado. Sagrado porque ha sido creado y asumido por nosotros, modificado cada cinco años,  referente en nuestro trabajo y una de las tres luces que iluminan nuestras logias.

El texto que sigue, de Vaclav HAVEL, leído en Nueva Delhi en 1994, creo que resume muy bien el espíritu de internacionalista de la Orden, unir lo disperso, asumir lo diferente, convivir desde posturas filosóficas, a veces, contradictorias, pero buscando y potenciando aquello que es común a la Humanidad.

“Cuanto más atrapadas se encuentran las diversas culturas del mundo por el torbellino único de la mundialización, más se despierta en ellas la necesidad súbita de  defender su autonomía original, su alteridad, su autenticidad.

Pero defenderlas, ¿contra quien? ¿Contra la civilización como tal?

Eso sería difícil y no tendría ningún sentido. Entonces cada uno defiende su autenticidad contra un enemigo de substitución, otra autenticidad.

…Pienso que si el mundo actual quiere escapar a los horrores de conflictos cada vez más terribles, solamente tiene un camino posible: debe tratar de insuflar a la civilización que le rodea el espíritu de una coexistencia multicultural. No es en absoluto necesario que los pueblos, las diferentes religiones, las culturas, se adapten unos a otros. Basta con que se acepten unos a otros como socios legítimos e iguales. Ni siquiera están obligados a comprenderse o a entenderse. Basta con que se respeten y honren sus diferencias. Por otro lado, la eventual comprensión y entendimiento solamente pueden nacer en el marco de un respecto mutuo”.

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