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Despedida a un maestro

  BASILIO MARTÍN FERRER

 (Simbólico JUAN DE LANUZA, 31º)

Sabemos que la muerte es un problema de los vivos que nos quedamos huérfanos de nuestros seres queridos, a los que tanto necesitamos. 
Nosotros hemos perdido a un hermano entrañable y enormemente querido por todos los que le conocíamos y con quien hemos tenido el privilegio de compartir tantos trabajos, tantas reflexiones y también tantos momentos de sana alegría. Las noches de los domingos en el Bonanza no serán ya iguales sin él. 
Hemos perdido a un gran maestro masón, referente de tantos de nosotros, a quienes tanto y con tanta fraternidad y paciencia instruyó. Hemos perdido también a nuestro querido compañero de viaje simbólico y espiritual que siempre antepuso con orgullo su condición de masón a cualquier otra identidad. Un masón de nuestra Orden, El Derecho Humano, en la que se integró plenamente por compartir sus principios al 100% Principios que defendió con ardor toda su vida, especialmente los que nos disinguen de otras Obediencias masónicas: el internacionalismo, la mixidad y el laicismo como fórmula de convivencia de todas las personas con independencia de sus diferentes orígenes, pensamientos y creencias y no creencias. Luchó por aportar su granito de arena a esa gran obra inacabada siempre y que es nuestro fin: el progreso de la humanidad, una humanidad en la que deben reinar la libertad, la igualdad y la fraternidad. 
Y ese orgullo que mostraba por su condición de masón, también lo era por serlo también su padre. Por unos pocos días no ha podido asistir al homenaje que unos amigos y hermanos le dedicarán el próximo día 28 y que se concretará en la presentación de la edición de un magnífico libro que nos da a conocer tantas razones para que, al igual que su hijo Basilio, le admiremos. Pero allí estaremos para embebernos de las enseñanzas contenidas en un libro que ha supuesto tanta ilusión y tantas horas de trabajo compartidas con Basilio en su casa hasta sus últimos días de su vida. Lo leeremos con especial atención si cabe y, seguro, veremos reflejado a nuestro querido Basilio y recordaremos sus enseñanzas que hemos compartido de forma privilegiada. 
Basilio equilibró siempre su solicitud, amabilidad y respeto con la ardiente defensa de sus posturas. En los últimos años, cuando el oído le fallaba, nos enternecía escuchar al fondo del taller sus pequeños gruñidos cuando alguno de nosotros hacía algo que no era, a su parecer, todo lo perfecto que podía ser. Éstos y otros muchos detalles de su gran humanidad nos acompañarán siempre, así como su imagen en nuestros trabajos, siempre cuidada y elegante, a través de la cual transmitía no sólo su humana coquetería, sino el profundo respeto al trabajo masónico y a las hermanas y hermanos que íbamos a trabajar con él. 
Querido Basilio, te nos has ido antes de lo que hubiéramos querido y por ello nuestro corazón está entristecido, ya nos faltas, pero somos masones y como tales decimos: Gimamos, gimamos, gimamos, pero esperemos 
He dicho 9 de mayo de 2012. 
 C.L. 
VM de la RL Constancia al Or. de Zaragoza
Masonería Mixta Internacional

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