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Baalbek, una construcción.

Baalbek-Vista aéreaLlegue a Baalbek en una mañana gris; con una lluvia persistente que me acompañaría todo el día. Este conjunto monumental se encuentra al norte de la Beka’a, la meseta que separa las cordilleras de los montes Líbano y Antilíbano que cruzan en paralelo al mediterráneo todo el país. Situada entre los ríos Litani y Asi (el antiguo Orontes), se localiza en el cruce de dos rutas comerciales de importancia histórica, una entre el Mediterráneo y la Siria Interior, y la otra entre el norte de Siria, Turquia y el Norte de Palestina. En el pasado tuvo gran importancia por su posición extratégica y, sobre todo, por poseer en abundancia el bien más importante de la región: agua. Hoy en día, Ballbeck, la ciudad, tiene importancia política y religiosa siendo uno de los asentamientos tradicionales de los Cristianos Maronitas, fieles a Roma y con un rito propio en árabe. También es conocida por ser la capital del hachís rojo libanés, uno de los más apreciados por los consumidores habituales.  Cultivo este que se encuentra en decadencia siendo sustituido por la producción de vino.

Se supone que en su origen fue una ciudad fenicia, centro del culto al dios babilónico Baal–Hadad, y su nombre significaría “Ciudad de Baal”; posteriormente, los griegos asimilarían esta deidad a Helios, de ahí que pasara a llamarse Heliópolis. Sin embargo, no existe ninguna evidencia historica ni arqueológica de ese supuesto asentamiento fenicio inicial, y dada la ausencia de referencias a un asentamiento semejante. Lo más probable es que este haya sido o de muy escasa importancia o, mucho más probablemente, inexistente. El nombre “Baalbek”, contra lo que pudiera parecer, no denota una inconmensurable antigüedad. Ni se usó durante la época romana, ni existe evidencia de que se haya utilizado alguna vez con anterioridad a esta. No parece muy probable que el sitio comenzara a llamarse “Baalbek” en honor a un Baal cualquiera en tiempos posteriores, pues para entonces la región ya se había cristianizado,  para ser mas tarde sometida por el Islam. Es casi seguro que Baal no tuvo nada que ver con el nombre de la ciudad; con posterioridad a la época romana el nombre del lugar fue “Bal Bekaa”, que significa simplemente “valle de Bekaa” (o valle de Beqa’a), nombre que conservó hasta el siglo XIX.

La acrópolis de Baalbek es uno de los mayores y mejor conservados ejemplos de la arquitectura romana que ha llegado hasta nosotros, y su Templo de Júpiter el mayor de todos los conocidos.  Este era un edificio de estilo corintio, con 10 columnas en cada frente y 19 en cada lado, cada una de 18,9 metros de alto y 2,3 de diámetro (de estas quedan en pie en la actualidad solo seis). Las 84 columnas del pórtico estaban talladas en granito rosa procedente nada menos que de Assuan (en el Alto Egipto). Al parecer, este templo se hallaba dedicado a tres deidades: el dios del trueno sirio Hadad, asimilado a Júpiter, la diosa Siria de la naturaleza Atagartis, asimilada a Venus, y un joven dios, Aliyan, probablemente un espíritu de la vegetación, igualado por los romanos con Mercurio

Aparte de los enormes sillares, algunos con medidas cercanas a los 20 metros de largo, que han promovido teorías tan locas como que era una rampa para el aterrizaje de extraterrestres por autores como Von Daniken, el lugar tiene un cierto encanto para los masones. No sé si la organización del espacio proviene de los romanos, de los semitas o de los fenicios pero recuerda a la disposición de un templo masónico. Siendo el Líbano la tierra del famoso arquitecto Hiram no quiero conjeturar teorías que me puedan situar a la altura del nombrado Von Daniken. Pero hay detalles curiosos que no sé, por no haber encontrado textos que lo apoyen o refuten, si eran así en su origen o fueron puestos por restauradores miembros de nuestra fraternidad. Me refiero a las dos columnas, una de granito gris y otra del mismo material pero rasado, que se encuentran a la entrada de la gran explanada frente al Templo de Júpiter.

Y es que después de subir los escalones que nos llevan a la entrada del conjunto arquitectónico, situado en una colina, pasamos a un edificio octogonal cubierto que precede a la explanada. Al salir de él vemos al fondo el Templo de Júpiter, el Santa Santorum, elevado, separado de la explanada por unas escaleras. A izquierda y derecha espacios cubiertos, al frente un altar y precediendo al espacio sagrado las dos columnas del Templo. Por encima nuestro tan solo tenemos las nubes. La impresión es la de haber entrado en un espacio masónico, hemos entrado por el occidente y al fondo, al oriente se encuentra el Templo del Dios Sol, del Helios griego.

Pasear por Baalbek es impresionante, sus grandes piedras, sus estructuras resistentes a guerras, asedios y terremotos nos hacen sentir el poderío que emana una construcción sólida y  bella. Los detalles en los relieves de los Templos nos hablan de símbolos: las espigas, las águilas, las adormideras… Piedras pulidas y piedras rudas que susurran a los iniciados actuales con una voz distante y profunda.

2 thoughts on “Baalbek, una construcción.

  1. Es innegable que algunos lugares tienen eso que algunos llaman “mana”, por lo que cuentas este es uno de ellos y la fuerza que desprenden puede muy bien compararse a la que se genera en una Tenida de esas que de vez en vez producen el egregor.

  2. Es imppsible q un lugar q ha sobrevidido a tantas culturas, a terremotos, guerras y deprededaciones, en el q al menos Roma invirtió un esfuerzo colosal, no conserve entre sus piedras memoria de una historia profunda y larga, q en muchos tramos, podemos identificar con el camino de construcción y reconstrucción masónico. Me sumo al Hno Pedro cuando afirma q ha de sentirse el egregor!

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