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A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo

A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Esta invocación que acompaña a la mayoría de los y las masonas, que resuenan en la Logias desde hace siglos, desde el inicio de la Masonería, ¿Qué significa?  Cuando los masones y masones hablan de Templo y Sagrado.

¿Por qué lo hacen?, ¿qué quieren decir? ¿Son simples reflejos de una época teista y oscura llena de dogmas? ¿Elementos del pasado que hay que eliminar para modernizar la masonería y adaptarla a los tiempos?

A mi me parece un tema complejo, muy complejo.

En primer lugar porque antes de cambiar algo hay que estar muy seguro de que tenemos razón, y nuestros ancestros, que formaron la masonería, no. Que conocemos todo y ellos no, (qué pretensión, ¿no?), de que no estamos llevándonos por delante algo que significa mucho más de lo que pensamos. De que vemos la esencia, y no solo la apariencia.

En segundo lugar porque en nombre de ese GADU, y a su gloria, los masones y masones fueron destruyendo dogmas, descubriendo  realidades del universo que contradecían los escritos sagrados, descubriendo leyes que ponían a la humanidad en disposición de cambiar cosas que antes solo era privilegio de los dioses, de crear y cambiar aspectos que antes parecían inmutables…

Hay pocos avances científicos de los siglos XVIII y XIX que no tengan detrás a un masón, y hay pocas veces que el fanatismo de las  religiones formales se haya visto más acorralado en sus dogmas que ante el trabajo de esos hombres y mujeres que los invocaban a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.

En tercer lugar, cuando te enfrentas al tema del GADU, es difícil no hacerlo cargado de metales. Ese nombre “Gran Arquitecto del Universo”, tiene connotaciones antropomórficas y es muy difícil, muchos considerarán que  imposible, no separarlo de las concepciones teológicas de un Dios creador, y estamos en España, país católico a la fuerza, y mira que costó siglos, muertes y expulsiones conseguirlo, hasta hace apenas tres décadas, y sigue, y sigue…

Por lo tanto, para muchos, el GADU nos enfrenta a cada uno de nosotros con nuestra propia experiencia con el dios judeo cristiano católico español, la religión católica española, la autoridad, e incluso nuestro padre. Te enfrentas a tus metales, a siglos de tradiciones y cotidianidad positiva o nefasta, a siglos de inquisición, Santiago y cierra España, al nacional-catolicismo, al autoritarismo, al conformismo, a la represión.

Y si hablamos de autoridad, no ha sido un ejemplo nuestro país del comportamiento de las autoridades, y eso desde los Reyes Católicos a Franco pasando por Fernando VII, Isabel II…y un largo etc y finalizando en los numerosos casos de corrupción y desajustes  morales que hoy abundan por doquier entre nuestros mandatarios..

Pero, es posible que ese GADU, ese Arquitecto del Universo, pueda tener otras explicaciones.

En primer lugar es un arquitecto, es decir, alguien que aplica leyes (no parece que las invente y cambie a su deseo) para construir algo. Parece que no es una concepción teológica (en el caso de que lo fuese) de un dios o diosa caprichoso que premia y castiga, sino más bien alguien o algo que construye una morada, un marco donde se encuentra el Universo.

Y resalto alguien o algo, porque para mí el Gran Arquitecto del  Universo correspondería a uno de los temas focos de meditación, trabajo y descubrimiento de los masones y masonas, a saber:

¿Cuál es ese principio o base, desde el que se ha construido y se construye en cada momento la realidad que nos circunda?. ¿Por qué existimos o existe la vida?, ¿es fruto del azar?, ¿tiene algún sentido?, ¿es eterna? Y si no lo es, ¿Qué hubo antes?, ¿Cómo funciona esa  realidad?, ¿Cuáles son sus leyes?, ¿y sus límites?, ¿cómo podemos conocerlas?, ¿como podemos dominarlas y hacerlas trabajar al servicio de la Humanidad?

Las concepciones más tradicionales Teistas conciben la divinidad como “algo o alguien” todopoderoso y omnipotente, externo al Universo que lo creó y que influye de forma directa en él.

Algunas de estas concepciones de Dios, “huye” ante el avance de la ciencia, de la explicación de los fenómenos naturales y el control por la humanidad de las leyes (sobre todo de la genética)

Incluso dentro de las concepciones teológicas, hay religiones que tiene una concepción de la divinidad distinta, como algo inherente en el mismo universo, “el espíritu del universo” que decían los Hermanos de la Pureza musulmanes, la Diosa de las antiguas  tradiciones mágicas… las concepciones panteístas de otros filósofos…

Incluso algunas de estas concepciones no ven a ese “espíritu del universo” como algo todopoderoso, sino como algo consciente en constante evolución hacia formas más elevadas de expresión de esa conciencia, y parten del viejo axioma que no se puede sacar de  donde no hay, es decir, que si los humanos somos capaces de pensar, razonar y crear con nuestra imaginación y con nuestras manos, es porque la “sustancia” de la que estamos hechos tiene en si misma de forma latente esas cualidades y que, necesita para expresarse de una estructura adecuada.

Dentro de estas concepciones, cualquier avance de la ciencia, por transgresor que sea, no hace más que añadir asombro ante la capacidad y maravilla de esa “divinidad” que se oculta tras las apariencias.

La descripción de cómo se forma un embrión desde la concepción, al desarrollo de los tejidos cada vez más y mas complejos, la existencia del sexo, la experimentación de un orgasmo, sea solo, en pareja o en grupo, el movimiento de los planetas… para esas concepciones,  suponen que la divinidad es mucho más poderosa que los dioses tradicionales que, al ruego de los humanos, hacían milagros mucho menos espectaculares.

Ante todo lo anterior, se pude unir la parte humana, el origen del dolor, del sufrimiento, de la opresión…

Cada uno de nosotros tiene una respuesta, o solo una pregunta, pero esas preguntas y esas respuestas, desde mi punto de vista, son solo aspectos parciales de la verdad, si es que esta existe, que debemos compartir y trabajar.

La masonería ha insistido mucho desde el comienzo que el mundo que conocemos, el universo que nos rodea es un mundo de apariencias, enfatiza que todo es uno, y que el Amor es la gran argamasa que debe animar a la Humanidad.

Utiliza la Luz como metáfora del conocimiento, pero también, si nos fijamos en el ritual, de algo más.

No se si es casualidad o no, pero hoy, gracias a la ciencia y a la sabia mezcla de intuición, racionalismo y contraste empírico, sabemos que todo lo que nos rodea no es así, son apariencias.

Lo vemos así, porque nuestros sentidos interpretan así la realidad, pero hay cosas que existen (por ejemplo las ondas de radio o de TV) y que no podemos captarlas porque no tenemos los órganos adecuados (aunque, como dioses que vamos siendo, ya podemos fabricarlos)

Hoy sabemos que todo lo que conocemos está hecho, digamos y perdonarme por favor, la torpeza de la metáfora, de una sustancia, (El Uno) que, por cierto, no es material, sino hecha de “ondas energéticas” que están en constante movimiento y cambio y que van tomando una u otras formas en virtud de fuerzas que las atraen o las repelen y cuyas configuraciones puede hacernos creer a nuestro tacto u ojo que son materia. La materia sería una especie de “propiedad de la energía”, la luz tendría algunas propiedades parecidas a la materia y esa sustancia ser comportaría, en gran manera de forma parecida a la luz.

También vamos avanzando en conocimiento de algunas de esas leyes que forma la Arquitectura del Universo, sabemos que el universo es cíclico, que va a ritmos, desde el de la vida y muerte, hasta las estaciones o los ciclos lunares, que el número Phi o la espiral, forman parte de la estructura constante, que la polaridad y los opuestos (El Dos) se da en todo el universo (atracciones,  repulsiones, sexos, día, noche, oscuridad, luz.

De esa relación entre opuestos (El Tres), saldría mucho de lo que conocemos en el universo, por ejemplo de la conjunción de fuerzas que atraen y repelen a las partículas sub atómicas, por ejemplo, surge la materia y muchos fenómenos.

Según Hegel y Marx, esa sería la base o principio único del universo, tanto de la materia, como del avance de la historia, no sería el azar, sino la relación “Tesis, Antítesis, Síntesis”, una, para mi, genial explicación atea de ese Gran Arquitecto del Universo.

Para mi, y perdonad que meta tanta interpretación subjetiva, pero creo que va implícito al tratar ese tema, esa “sustancia cuya capacidad organizativa es capaz de crear todo lo que conocemos y conoceremos, desde el ojo humano hasta el sol, desde nuestros pensamientos hasta el insecto palo, desde el orgasmo al rayo, ¿depende para su avance del azar?, podría ser, pero, para mi, esa materia cuyas leyes descubrimos cada día y ponemos a nuestro servicio, además de las leyes de la polaridad, el ritmo, la atracción (gravedad, amor, etc) y otras, lleva implícito el constante avance, una primaria voluntad de crecimiento, de formación de  organizaciones más complejas y formas más avanzadas de expresión de esa conciencia y de esa capacidad de transformar y crear.

Pero dejando esas especulaciones, también en los rituales y en la esencia misma de la masonería se nos dice como debemos acercarnos a esos misterios, al intento de conocer ese principio y sus leyes, a cómo dominarlas y utilizarlas como herramientas:

Liberarse de dogmas, elegir, observar, experimentar, guiarse por la intuición, por la razón y el libre pensamiento…

Voy acabando, creo que va quedando claro que es lo que, desde mi punto de vista, que por supuesto puede estar errado, aporta esa invocación de “A La Gloria del Gran Arquitecto del Universo”

Aporta el compromiso de investigar ese principio y buscar la  unicidad, a pensar en la relación con el universo y plantearnos preguntas de porque existimos, y si esto tiene o no sentido.

Este compromiso va unido, al deber, o al encargo, para realizar su Gloria, de conocer y poner bajo nuestro dominio las leyes que rigen el universo, desde el movimiento de los planetas a las razones de la salud, enfermedad o muerte, a investigar, mediante las ciencias, el arte, y la intuición las maravillas y los horrores que nos rodean, buscar las causas y corregirlas.

Además va unido al convencimiento de que esta tarea es un templo, es más es El Templo, en el que, libres de dogmas y de metales, intentamos juntos desvelar los misterios que nos rodean, desvelar las apariencias, sacar las leyes ocultas para utilizarlas en beneficio de la humanidad.

Y puesto que esta tarea es El Templo sus herramientas son  verdaderamente Sagradas.

Tal vez esta forma de ver las cosas me parezca de lo más hermoso de la masonería.

Y, entonces, de ese modo, en esta tarea sagrada de conocer y poner bajo en control las leyes del universo, es donde esta Humanidad empieza a ser ella misma el Gran Arquitecto del Universo.

La Humanidad, desde su principio, se ha caracterizado por su conciencia, por su razón, su imaginación, intuición, observación y experimentación.

Y con esas sagradas herramientas ha modificado y creado su entrono. Las semillas y animales domésticos conseguidos por selección genética, las ropas, el fuego, la palabra, el arte, la escritura…

Participamos en la creación, somos creadores.

La humanidad es participante activo del milagro de la creación, que en cada instante transcurre ante nosotros, forma parte de ese Gran Arquitecto del Universo, crea y cambia aprovechando las leyes…y debe hacerlo al progreso de la humanidad.

Por ello, para mi en el GADU y su gloria se encuentra el progreso de la humanidad, y al contrario, solo al Progreso de la Humanidad, la masonería sería indistinguible de una organización filantrópica, y le sobrarían sus ritos, ceremonias, ornamentos, iniciaciones, frases, símbolos, el uno, dos y tres, la escuadra,. etc.,…

He dicho

Juan  de Mairena

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