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Discurso de recepción nuevos aprendices

discurso de recpecion de nuevos aprendices

Muy Querida Hermana , Muy Querido Hermano , habéis culminado una etapa de vuestra vida que os trajo a las puertas de nuestra Logia y a partir de ahí, a partir de ahora, comenzáis otra que espero sea larga y fructífera para ambos, y para el resto de Hermanas y Hermanos que están y estarán en este taller.

Decía que habíais culminado una etapa cuando llamasteis a nuestra puerta, aunque realmente, y para hablar con propiedad, lo sucedido hace escasos minutos ha sido algo más, mucho más, que el simple fin de una etapa.

Como toda iniciación ha supuesto una muerte y una resurrección. Hoy, habéis vuelto a nacer, se presenta ante vosotros la oportunidad de enmendar algunos de los errores que pudierais haber cometido, si este fuera el caso, y se abre la perspectiva de trabajar en la construcción del ser humano nuevo, más libre, más igual, más fraterno. Tarea personal, íntima, pero que de alguna manera siempre redunda en aquello que mueve a nuestra Orden, la construcción del Progreso de la Humanidad.

Sea lo que sea que hayáis podido leer hasta ahora sobre la masonería sabed que no es más que teoría, en ocasiones pura especulación cuando no simple maledicencia,  pues quienes escriben de nosotros casi siempre lo hacen desde fuera y hasta desde el encono y la rabia que produce el trabajo que busca formar seres humanos libres, críticos y autónomos; a partir de ahora podréis vivir, podréis sentir lo que es la hermandad que acaba de acogeros.

Habéis jurado, o prometido, asumir las responsabilidades que conlleva la pertenencia a nuestra Orden, hemos creído entrever que sois personas dignas de sentaros entre nosotros; es decir, pensamos que sois libres y honestos. Estamos seguros de que así es y que no habremos de recordaros las promesas realizadas ni demandaros su cumplimiento.

Se os ha hablado en varias ocasiones sobre el compromiso, se os ha pedido que manifestarais vuestra voluntad de aceptarlo de una manera libre y consciente, así lo habéis hecho, y toca ahora recordaros la dificultad que conlleva dar cumplida cuenta de ese compromiso. Nosotros sabemos ya que no es fácil pero vostros sabed, también y desde este mismo momento, que siempre habrá una mano amiga, de una hermana o un hermano, presta a apoyaros si en algún momento fuera necesario.

Muy Querida Hermana, Muy Querido Hermano, lleváis sobre vuestros vientres el mandil del aprendiz masón, aquel que os protege de las rozaduras de la piedra bruta que a partir de ahora deberéis desbastar, vuestras manos están cubiertas por los blancos guantes que no os abandonarán en ningún momento de vuestro caminar, y que muestran la pureza de vuestros sentimientos; aquel irá cambiando a lo largo de vuestra vida masónica pero estos serán siempre blancos, porque aunque las tareas, las responsabilidades, cambien, los ideales siempre son los mismos.

No quiero dejar pasar la ocasión sin recordaros, una vez más, que aquí todo es símbolo, que acabáis de entrar en una sociedad cuya principal característica es ser iniciática. Esa característica es lo que distingue una Logia masónica de ágoras, ateneos, partidos políticos, ongs y cualquier otra asociación de personas que se os ocurra. Venimos a trabajar sobre nosotros, pero no sólo para nosotros y, por eso, cada vez que el Venerable Maestro de por concluidos los trabajos  escucharéis “continuemos fuera la tarea emprendida en el templo”. Hacedlo así, sed masones cada día, cada hora y cada minuto de vuestra vida;  haréis así, de verdad, vuestro trabajo y recibiréis por ello el salario adecuado, la satisfacción de la persona honesta que camina siempre con la frente alta. Aquella que puede mirarse, sin problemas, cada dia, frente al espejo

Bienvenida Hermana, bienvenido Hermano, que la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, la Luz en suma, sean vuestras compañeras de ahora en adelante y cada día.

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