la masoneria no es una secta

Todas las sectas presentan una serie de características comunes que nos permiten reconocerlas:

  • Un gurú inspirador, Maestro de poseedor del conocimiento y pretendidamente poseedor de poderes «curadores», de adivinación, milagrosos ….
  • Un dogma específico al que los adeptos se adhieren voluntariamente o por un condicionamiento psíquico inducido tras un periodo mínimo de resistencia provocada o natural.
  • La promesa de obtención de atrayentes ventajas en este mundo o en una vida futura
  • Una adhesión firme, sin salida posible, y cercenadora de la libertad.
  • El abandono, afectivo y en ocasiones efectivo, del medio familiar no adherido a la secta
  • En ocasiones, la utilización de los adeptos para actividades de facciones políticas extremistas
  • y, sobre todo, la explotación, en ocasiones total, en beneficio del gurú o de sus representantes.

Lo anterior no pretende ser una lista exhaustiva pero si lo suficientemente explicita, clara y objetiva del funcionamiento de las sectas y a la vista de la cual es fácil determinar que la masonería, al menos aquella que representa la masonería continental y liberal europea pero que no excluye otras forma de expresión masónica -por supuesto-, no sólo no puede ser encuadrada como secta sino que se encuentra  a una inmensa distancia de cualquier comportamiento sectario. Realmente se encuentra en las antípodas de este tipo de organizaciones.

Frente al dogmatismo una posición adogmática

Frente a la existencia del gurú la búsqueda del conocimiento compartido

Frente a la promesa de beneficios en éste u otro mundo futuro la realidad del duro trabajo personal en pro del mejoramiento personal y la búsqueda de una sociedad mejor.

Frente a las adhesiones inquebrantables, la libertad de crítica y las puertas abiertas para abandonar la Orden en cualquier momento.

Frente a la exigencia del abandono del medio afectivo, la exigencia del cumplimiento de los deberes para con los propios antes que las exigencias de la masonería.

Frente a acciones políticas extremistas, la absoluta libertad para la elección de la opción política que cada cual considere más adecuada a su manera de entender la vida social y la pertenencia a la masonería.

Frente a la explotación en beneficio de un gurú o sus representantes, la ausencia de  cualquier exigencia en el terreno económico más allá de la de contribuir al mantenimiento de la Logia y la Obediencia.

Quien quiera entender que entienda.

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