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Aumento de salario III

Querido hermano, querida hermana, ya sois Compañeros. Hace unos días hicisteis balance de vuestro tiempo de aprendizaje ante esta logia y se os consideró aptos. Pero, ¿no os sentís un poco insatisfechos con ello? ¿Os queda alguna duda de que lo merecierais? ¿Podríais habernos dicho motivos por los que no debierais haber pasado de grado? Sinceramente, espero que os hayáis respondido que sí, que no seáis tan engreídos como Unamuno al ser premiado por Alfonso XIII. No olvidéis que nadie es valorado exclusivamente por sí mismo, sino que lo es por lo que los demás perciben de él. ¿Significa esto que debéis dar una imagen falseada que os haga atractivo a los demás? En absoluto. Si habéis pasado de la perpendicular al nivel es para que trabajéis ese difícil equilibrio entre lo externo y lo interno, que la visita al interior se refleje en el exterior, que lo vivido, lo dicho y lo actuado se correspondan en un todo armónico por el que tus HH.·. y HHnas.·. os reconozcan como masones. Más allá de una fórmula.

Si la francmasonería anima a sus miembros a elaborar formalmente un balance de sus conocimientos, de sus mejoras como aprendiz es para que se sea consciente de lo que se ha avanzado, poco o mucho, pero sobre todo para que se vea lo mucho que aún queda por avanzar. Y hoy habéis dado un importante paso en ese camino: habéis realizado cinco viajes simbólicos que os han llevado por todos los campos del saber humano, pero ninguno tan importante como el que iniciasteis en la iniciación y que sólo concluirá con vuestra vida.

Por ello vuelvo al inicio de este saludo y os invito a que os pregunteis: “¿he finalizado el trabajo que me ha sido asignado? ¿He, como mínimo, aprendido a conocerme mejor, a conocer mejor mis debilidades y mis puntos fuertes? ¿Me he esforzado todo lo posible para poner remedio a esas debilidades y para dejar que florezca lo mejor de mí? ¿He acogido la crítica de manera que pueda sacar provecho?”[1]

Creo que todos, sin excepción, en muchísimas ocasiones tenemos que reconocer que no ha sido así. Escribirlo, decirlo es sencillo, llevarlo a la práctica es harina de otro costal. ¿Recordáis al “enemigo” que visteis el primer día en la logia? ¿Os acordáis de quién era? Pues sigue estando ahí, nunca se ha apartado. Tendréis que convivir con él siempre. Mr. Hyde nos acompaña con más frecuencia de la que sería de desear y dejarlo fuera del taller, con los metales, y aún en las ocasiones en que lo logramos, en no pocas lo recuperamos dentro en ese gusto por las bandas, los grados, los cargos…

El camino es tan largo… apenas acabado de iniciar por vosotros os espera “un trabajo prolongado y profundo. Entre el grado de iluminación, aquel en el que la luz es dada y el de la sabiduría, el grado de Maestro, el grado de Compañero es acción, descubrimiento, viaje y buena convivencia del trabajo en común.”[2] Aprovechadlo, porque si es cierto que cada etapa es transición hacia otra, eso no significa que la de Compañero sea menos importante que la de Maestro o más que la de Aprendiz. Cada una tiene su modo y su tiempo, y de trabajar adecuadamente en cada una de ellas se saca una enseñanza útil para el camino. Ése, en el que tu “enemigo” nunca deja de acompañarte.

He dicho,

Ricardo Fernández.



[1] Viajes… Willekens, Thérèse. FMD, Madrid, 2011.

[2] Op. cit.

2 thoughts on “Aumento de salario III

  1. En efecto, voy tomando verdadera consciencia hora tras hora de esta grandísima responsabilidad. La experiencia ha sido tan profunda que no dejo atravesar por emociones de todo tipo.

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