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Ayer -por el sábado 1 de febrero-, participé junto con varios HH. y HHnas. de nuestra Orden, El Derecho Humano, en la manifestación en Madrid se organizó tras la llegada de “El Tren de la Libertad”. Este tren, que empezó siendo una iniciativa de un pequeño grupo de feministas asturianas, la Tertulia feminista “Les Comadres”, ha logrado el apoyo unánime de asociaciones feministas y de defensa de los derechos humanos.

Los que ayer nos citamos en Atocha éramos varias decenas de miles. Me encontré con bastantes conocidos, de aquéllos a los que no veía hacía…, y unos y otros, como la inmensa mayoría de los que participaban en la manifestación, éramos talluditos. Y de pronto caí en la cuenta: casi todos los que me rodeaban habíamos coincidido en esta misma manifestación en los setenta y ochenta. Qué pocas caras jóvenes se veían. Y cuando digo jóvenes digo gente de menos de cuarenta.

Algunas había, pero que pocas, esa es mi impresión, cuando la reforma de la actual ley las va a tocar tan de lleno en su vida. ¿Qué falla en el movimiento social y en el feminista en particular cuando un asunto como este no moviliza a las jóvenes?

 

 

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