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La formación del aprendiz

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Se plantea un tema de difícil resolución. ¿Es adecuada la instrucción del aprendiz? Todo depende de qué se quiera que aprenda y aún así el resultado no sabemos si será el adecuado. Es responsabilidad de la Orden, y en todo caso de la Federación,(entiéndase de las masonas y masones que la componemos) qué tipo de conocimientos ha de tener un masón del Derecho Humano, teniendo en cuenta que sabiendo el fin al que nos dirigimos y los principios que disponemos solo nos queda poner los medios para su obtención.

Tenemos las tres cosas, los principios y los fines que nuestros fundadores y los diferentes conventos internacionales han ido definiendo y los medios que la masonería sustenta, con las peculiaridades de nuestra Orden, la pregunta es disponemos de los medios adecuados?

En el artículo primero dice que la orden aspira a que ambos (hombres y mujeres) logren gozar en toda la Tierra y de forma igualitaria, de la justicia social, en una humanidad organizada en sociedades libres y fraternales, si nos atenemos al artículo tercero de nuestra constitución internacional que dice “…ante todo, concretar en la tierra y para todos los humanos el máximo desarrollo moral, intelectual y espiritual, condición primera para que cada individuo pueda alcanzar la felicidad en una sociedad fraternalmente organizada” y en el artículo dos se dice que sus miembros edifican para la perfección y la gloria de la humanidad.

Pero aún teniendo estos principios, qué difícil sacar conclusiones en la que estemos de acuerdo todas y todos o al menos una gran mayoría.

Los medios los constituyen el método masónico, con las particularidades propias de cada quien.

Pasando a un terreno más práctico, debemos ponernos de acuerdo para establecer y desarrollar nuestro ritual, nuestros símbolos, nuestro método, de modo que los que pertenecemos al Derecho Humano, estemos en el taller que estemos, sepamos que estamos en la misma orden, naturalmente con las peculiaridades de cada sitio, pero que sepamos que todo aquello que no viene en los rituales también nos es común, que para un aumento de salario hay que haber trabajado las planchas de aprendiz, las mismas para todos, aparte de otras que se quiera y lo mismos para una exaltación, que sepamos que es una logia pionera, una logia madre, una logia azul, etc. lo que no podemos pretender es que nos sepamos de memoria la constitución internacional y la de la Federación, pero si tener una idea, aparte de saber que tenemos un carácter internacional y federativo, cosa no poco importante.

Pero sobre todo, y aplicando el método, que los trabajos vayan encaminados a lo que marca nuestra Constitución, debemos emplear los medios que nos lleven a estos fines.

Busquemos la verdad, sin dogmas, no tanto porque exista la verdad, como el que su búsqueda sea como una guía que nos prepara para hacer el gran edificio de la humanidad, y ahí tenemos que encaminar los trabajos, ese tiene que ser el camino, tenemos el método que posibilite esa enseñanza, los Maestros debemos trabajar en mejorar el método que nos es característico, para poder trasmitir al Aprendiz como debe aplicarlo en el taller y a poder ser en la vida cotidiana, sin olvidar que nosotros somos también aprendices.

Hoy con las nuevas tecnologías y los conocimientos que existen en el campo de la sicología, de la pedagogía y otras materias, quizás sería bueno una revisión del rito, de los símbolos, adecuar a la actualidad el lenguaje.

Nos propone el pintor catalán Antoni Tápies en su libro “La práctica del arte”, un juego interesante, nos pregunta que cuando miramos qué es lo que vemos normalmente a nuestro alrededor, y por lo general vemos cuatro cosas, las que más nos llaman la atención. Nos dice que si vemos una silla, qué es lo que vemos, cuatro patas, un tablero para el culo y el respaldo, pero, nos dice, cerremos los ojos y veremos que allí está el árbol, de donde se sacó la madera, allí está el ingenio de quien la diseñó, allí está el trabajo de quienes cortaron, modelaron…allí está el descanso, en fin, muchas cosas que no vemos.

Ese debe ser el trabajo, ver más allá, intentar entender, profundizar con sencillez, construir, innovar si es necesario, encontrar un lugar donde todos quepamos, desarrollar la fraternidad, inculcar el espíritu de libertad y de igualdad, la ayuda mutua, la ética, etc. en fin todo aquello que nos encamina a lo enunciado en nuestra constitución, la que aceptamos libremente y aun así podemos modificar si la mayoría lo desea.

Ángel

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