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¿Cómo pueden la cultura, las artes y la creatividad seguir siendo los motores de las civilizaciones? II

La Federación francesa de la Orden Masónica Mixta Internacional ha publicado el trabajo social anual aprobado en su último Convento Nacional en el pasado mes de agosto, por su indudable interés, en nuestra opinión, y en una trdaducción de urgencia y seguramente imperfecta traemos hoy una primera parte del mismo que continuaremos en la próxima entrega de este comienzo de curso. Esta es la segunda parte de este trabajo.

V. Resolución de problemas / Amenazas y peligros

Ahora debemos profundizar la problemática de esta cuestión: ¿el arte y la cultura están tan amenazados que movilizamos nuestros pensamientos y energías para salvaguardarlos? ¿Significa esto que dichos valores, que han sido la base de nuestra sociedad hasta ahora, estarían tan dañados que correrían peligro de ser suplantados?

La cuestión plantea como desafío esencial la afirmación de la expresión cultural más libre y diversificada posible, en un momento en que se enfrenta al desafío de la globalización. Este término de globalización permite, en su sentido original, hacer “global” lo que era “local”; es decir, extender la influencia de una idea a todo el grupo, que puede ser el planeta.

Con la inteligencia artificial, ¿pueden la cultura, las artes y la creatividad dejar de ser motores para satisfacer las necesidades sociales a través de redes en las que la crítica, la historia, la filosofía tendrán cabida en función de la configuración de los algoritmos y de la conexión a Internet a la que estemos conectados?

¿Puede el producto de la actividad humana que se dirige a nuestros sentidos, nuestras emociones, nuestras intuiciones y que llamamos arte, hacer que evolucione sistemáticamente?

Las fronteras entre los territorios económicos y culturales ya no existen. El mundo está derribando barreras para reinventarse y buscar soluciones en un estado de crisis. Pero en este vasto movimiento, el riesgo de estandarización es alto. Si por fin prevalece una cultura hegemónica y globalizada, ¿cómo podrán regenerarse nuestras civilizaciones?

¿El individuo creativo que imagina, construye e implementa un nuevo concepto para descubrir una solución original a un problema, trae necesariamente un beneficio a nuestra Civilización? ¿Todos los conocimientos, habilidades, tradiciones y costumbres que se transmiten socialmente, de manera transgeneracional, la condicionan inexorablemente?

¿Cuál es el poder de la obra de arte? La obra de arte nos obliga a refinar nuestra sensibilidad, a descifrar, a ir más allá de las convenciones, a ir más allá de los principios de nuestro horizonte, nos abre nuevas puertas para conocernos a nosotros mismos y a los demás. La diversidad de acciones creativas constituye el vínculo cultural que se ha forjado a lo largo de los siglos y que se ha transmitido, enriqueciendo así a la humanidad. La cultura y las artes son sinónimos de libertad de expresión y desobediencia al formato de la mente, pero ¿pueden ser ellos los catalizadores que amenazan a las civilizaciones? ¿Cómo podemos garantizar la coexistencia de la diversidad de culturas, cómo podemos garantizar que las culturas de unos no entren en conflicto con las de otros?

Cabe señalar que el propósito primordial de todo régimen represivo es amordazar, en el mejor de los casos, controlar la creación y la cultura. Muchos “autos de fé” han marcado la historia de la represión. Pero, ¿pueden las civilizaciones producir una nueva barbarie bajo el disfraz de “cultura” artística y “creación”? Los proyectos totalitarios del siglo XX se situaban en esta perspectiva de producción artística ideológicamente normalizada de propaganda y al mismo tiempo de destrucción de obras libres. Pero hoy, sin embargo, no nos enfrentamos a un nuevo tipo de totalitarismo, ya no específicamente político o ideológico, sino al mismo tiempo hiper racional, eficaz y normativo a la escala de un liberalismo global. Bajo el pretexto de la liberalización del comercio, como garantía de crecimiento económico, se trata en realidad de un arquetipo cultural hegemónico que se está ordenando gradualmente. Esta elección tiende a transformar la diversidad cultural y la creación en productos de consumo que respetan las reglas del mercado y no en mecanismos creativos que escapan al imperativo del resultado o que coexisten con el dogmatismo ciego y, en consecuencia, con todas las formas de oscurantismo.

¿Son las artes y la cultura la mejor protección contra la barbarie?

Vivimos en una época de profundos cambios paradójicos en el mundo y en las sociedades, que reavivan los miedos individuales y colectivos. ¿Son las manifestaciones observables de “repliegue de la identidad”, “abnegación”, “rechazo de la alteridad” o incluso “odio al otro” en nuestra sociedad los epifenómenos de un malestar más profundo en el que los factores ambientales contribuyen a debilitar un poco más la cultura, las artes, la creatividad entre la humanidad? Estas observaciones se ven reforzadas por el hecho de que nuestra sociedad parece estar cada vez más alejada de las opciones artísticas y, en particular, de su transmisión. La concentración de poderes tecnológicos y financieros parece plantear claramente un riesgo para la libertad de creación y una economía razonada de la cultura.

Nos encontramos ahora en el centro de una cuestión eminentemente política, en el sentido de que entra en el ámbito de las políticas culturales.

VI. “El cómo”: ¿Cómo pueden la cultura, las artes y la creatividad seguir siendo los motores de la civilización?

Este “cómo” invita e impone a precisar el significado de este adverbio, es decir, en claro: ¿de qué manera, por qué medio?

A esta pregunta Víctor Hugo respondería probablemente todavía hoy, con esta frase lacónica y directa: “El arte civiliza por su propio poder”.

Después de la Primera Guerra Mundial, en un ensayo cuasi-político: La crisis de la mente, en 1919, Paul Valéry declaró: “Ahora sabemos que las civilizaciones son mortales. Entendemos que una civilización tiene la misma fragilidad que una vida”.

VI.1 El arte es, por lo tanto, una necesidad vital para la Humanidad

El arte en su esencia es un impulso de vida y por lo tanto inevitable “El artista tiene el poder de despertar la fuerza para actuar que yace dormida en otras almas” escribió Friedrich Nietzsche en el Gay Savoir.

El 27 de enero de 1970. Durante un debate público, el artista alemán Joseph Beuys explicó por qué los seres humanos no pueden vivir sin arte y educación artística.

La educación artística es un problema en todo el mundo. En el fondo, todo el mundo sabe que el ser humano no puede vivir sin arte. Sin la educación artística, los hombres y las mujeres probablemente se marchitarían. Después de 2000 años sin arte, él o ella probablemente perdería su cerebro. ” Afirma Joseph Beuys. Se trata de un arte que da vida a mujeres y hombres directamente desde un espacio aún desconocido, pero que el artista intenta diseñar con el término “contraespacio” y planteándose la cuestión de la existencia entera del ser humano. ¿Cómo llega el hombre al mundo? ¿Cuáles son las fuerzas que lo alimentan? Cuál es la misión del arte, si seguimos la perspectiva de Goethe de que el arte es una técnica de dos mundos. Esta técnica debe ser confrontada con el mundo de la materia y el mundo que está más allá del mundo de la materia, es decir, con el mundo espiritual.

Este es el problema del arte. A través del arte se aporta al ser humano algo que le permite vivir en la dimensión física de la vida.” Joseph Beuys intenta así describir el arte como una sustancia de la nutrición energética y, por tanto, como una fuerza motriz que la humanidad necesita para sus actividades. Motor de mejora continua de la Humanidad.

El arte puede hacer estas preguntas cuando el artista ha extendido su concepto al proceso; porque no sólo cuestiona el resultado, sino porque va más atrás y cuestiona todas las etapas intermedias. Así pues, el arte no funciona “ex nihilo”.

El arte vuelve así a las fuentes del propio proceso, es el arte el que plantea hoy las cuestiones epistemológicas que no plantea la ciencia en el sentido del estudio del conocimiento.

Por lo tanto, es vital que cuestionemos los procesos motores del ser humano desde el arte, que practiquemos una ciencia humanisa. Sólo bajo estas condiciones comprenderemos cómo se puede educar a un ser humano. El arte y la creación tienen también una función de catarsis, una dimensión iniciática que permite a la persona tomar conciencia de sí mismo más allá de sus tormentos interiores.

VI.2 Educación

Se plantea así la cuestión fundamental de la educación, y más aún de la educación artística como motor, estructurando un pensamiento libre, emancipador y autónomo.
Hay que dar un lugar preponderante a la intuición, a la imaginación, a la analogía entre las disciplinas enseñadas e incluso a la posible apertura hacia la serendipia, es decir, a la aceptación de que el alumno encuentra algo distinto de lo que buscaba.

Aprender a aprender en lugar de aprender a aprender a aprender para no dar formato a los individuos y así fomentar la creación.
Promover el conocimiento del mundo que nos rodea, pasar de la sensación cruda a la percepción elaborada.
Enfatizar la adquisición de conocimientos y no la “cultura de los resultados” para que las nuevas generaciones tengan gusto por el riesgo, la capacidad de asumirlo y el deseo de experimentar creaciones intelectuales, artísticas o culturales.
Volver a situar al ser humano en el centro de los programas educativos. Organizar jornadas escolares con pausas en las que el niño pueda finalmente dedicarse al Arte de no hacer nada, es decir, a “burbujear”, desconectarse de todas las solicitaciones externas y descubrir en sí mismo un potencial creativo.
Dado que el Estado se ha fijado como misión primordial que la escuela comparta los valores de la República y el laicismo con los estudiantes, es necesario volver a situar las artes y la cultura en el centro de estos valores republicanos.

 

 

One thought on “¿Cómo pueden la cultura, las artes y la creatividad seguir siendo los motores de las civilizaciones? II

  1. La pregunta es ¿Es demasiado tarde? ¿Los algoritmos ya han controlado el proceso? ¿Es posible la creación no estandarizada, dirigida, organizada en función de criterios puramente economicistas, si es q a ese proceso puede llamarse creación? No siempre las respuestas parecen tranquilizadoras

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