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El Mazo y el Cincel

Cuando hablamos del mallete y el cincel nos viene a la mente la imagen que aparece en el libro de Oswald Wirth sobre el Aprendiz. En esta imagen un joven reflexiona, rodilla en tierra, junto a una piedra bruta con un mazo y un cincel en sus manos. Parece que estas son las herramientas del Aprendiz, y su labor reflexiona con un punto de abulia en su mirada. Seguro que un aprendiz operativo no lo representaríamos así. Seguro que saldría activo moviendo cubos, llevando herramientas y asistiendo a los trabajadores de la Cantera. Desbastaría la piedra y por sus manos pasarían, poco a poco, la regla para ver su largo y ancho, la escuadra para cubicar la piedra, o la plomada para ver su perpendicular. Olvidamos las herramientas de medida y nos quedamos con que el trabajo del Aprendiz es solo desbastar la piedra, golpes y golpes, sin un objetivo claro.

Habrá que sacudir esa abulia romántica y descubrir qué es lo que queremos y ha ciadónde nos dirigimos, porque en el fondo tanto maestros, compañeros y aprendices trabajamospara llegar a nuestro ideal en el mundo profano. ¿No es acaso la Cantera dónde desarrollamos nuestra vida? Este es en definitiva el trabajo constante de todo masón. Y tal vez lo sea porque es la única labor que podemos hacer individualmente, en nuestro entorno, fuera de los muros fraternales de la Logia.

¿Volver a ser todos aprendices? Cuantas veces hemos oído eso de “ser un eterno aprendiz”. Si, es verdad siempre hay que serlo, desbastar la piedra de de la cual somos responsables, y si tal vez se pueda llegar a lograr, no será trabajo de un día, o un año . Avanzaremos en los grados pero esa piedra por desbastar, que siempre nos acompaña, sigue ahí. Creemos que es una etapa, la primera pero no, es un sino. Desbastar, trabajar en las canteras, el mundo profano, es el destino de los masones, como fue para Sísifo subir una y otra vez la piedra a lo más alto del Hades, eternamente trabajando un piedra que nunca será perfecta para un templo que nunca se terminará.

Como se dice: El mallete es la voluntad disciplinada y el cincel, la inteligencia en acción.

Fuerza y discernimiento juntos. Qué fácil parece y que difícil es su uso, correcto, comedido, efectivo, sabio. ¿No deberían ser estos los símbolos de la Masonería más que la escuadra y el compás? Tranquilos no quiero proponer cambios radicales. Solo hacer ver que este trabajo de desbastar, tan básico, puede que sea nuestro principal acción en nuestra vida masónica. Es verdad que es más hermoso pensar que el trabajo intelectual y creador que se puede hacer con la escuadra y el compás no se puede comparar al que pueden hacer los humildes mallete y cincel. Qué sería de nuestra augusta Orden y sus inflados dignatarios representada por tan simples instrumentos. No, por favor.

Ya para terminar, buscando en el libro de Frankeski, nunca suficientemente ponderado, y para no fusilar lo que ya esta escrito, os presento lo siguiente:

El binomio mallete-cincel nos plantea numerosas cuestiones: ¿Va a ser utilizado convenientemente por un artista? ¿Será aplicado en el lugar adecuado? ¿Recibirá el impulso preciso, ni muy fuerte ni muy suave? ¿Nos atreveremos realmente? ¿Es aquí donde debemos aplicar nuestros esfuerzos y serán los adecuados? ¿Tendremos la energía necesaria, la ayuda suficiente, los medios adecuados, la voluntad, la sabiduría que concilia y modera así como la belleza gestual que todo lo transfigura? Todas estas preguntas pueden ser hechas indistintamente al profano, al masón, al colegio de oficiales, a toda la logia e incluso a la Obediencia.

One thought on “El Mazo y el Cincel

  1. Coincido con el pensamiento del M:. Xuan , en general , sus planchas son iluminadoras, profundas y, me alegra que -en esta-, cite a F.Frankeski, nunca bien ponderado MM:. Su obra : “El Arte de trabajar en Logia”(Find.M.Deraismes), para mí, al menos, es una verdadera joya.

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