martes, junio 2, 2020
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FRATERNIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

fraternidad

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El Ser Humano tiene una especial tendencia a demostrar nuestra solidaridad en tiempos de crisis, quienes nos movemos en el universo masónico sentimos que nuestro sentimiento fraternal se acrecienta y ello nos mueve a desarrollar una intensa actividad en pro de acciones benéficas como si en nuestra mano estuviese la solución a los problemas que vemos multiplicarse a nuestro derredor. Movidos por ese impulso solidario, que no fraterno, olvidamos la realidad en la que nos movemos, no somos más que un puñado de personas empeñados en un trabajo personal que cuenta con muy limitados medios y que por ello será difícil que podamos poner siquiera una tirita en este océano de necesidades que supone una situación como la presente.

Resulta curioso, por otra parte, que frente a esta pulsión más politica que fraterna, en mi opinión, dejemos a un lado auténticas prácticas menos heroicas sin duda pero más al alcance de nuestras posibilidades pues no dejan de ser acciones que se circunscriben a nuestro más próximo círculo, no exigen nada material que quizás no nos sobre. Bien es verdad que la practica de la fraternidad es algo más que llevarla siempre en los labios.

Hace algún tiempo escribía este post y algún tiempo antes este otro, no so los únicos publicados en este medio a lo largo del tiempo aunque en todos subyace la intención de acotar el sentido del concepto fraternidad al universo al que realmente se circunscribe, la fratría1(RAE) 3. f. p. us. Sociedad íntima, hermandad, cofradía., lo próximo, para tratar de separarlo de otro concepto más amplio que sería la solidaridad, el que nos impele a preocuparnos por otros congéneres aún cuando no pertenezcan a nuestra fratría.

El animal social que es el ser humano difícilmente puede sustraerse a ese tipo de comportamientos solidarios nacidos de un sentimiento atávico que en todos nosotros existe, y que nos lleva a comportarnos de una manera especial en tiempos de tribulación generalizada. Será en estos momentos cuando ese sentimiento aflorará por causa de una especial sensibilización ante un peligro que nos puede afectar a todos, cuando intuimos que nosotros podemos ser el otro y en consecuencia es posible que podamos ser sujetos de necesidades que solo desde la acción grupal puedan ser subvenidas.

Seamos solidarios sí, pero cuidemos que nuestras acciones tengan sentido, no tratemos de abrazar causas que se escapen de nuestras posibilidades pues se corre el riesgo de que queden en mera fachada vacía de contenido.

Practiquemos la solidaridad sí, pero no olvidemos la fraternidad debida, no ahora si no siempre, para con quienes conforman nuestra fratría

 

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