El delito de escarnio: la última trinchera del privilegio confesional
¿Protege el Código Penal los sentimientos o los privilegios confesionales? La reciente decisión judicial de reabrir la causa contra la revista Mongolia vuelve a poner sobre la mesa una anomalía insostenible en pleno año 2026: el delito de ofensa a los sentimientos religiosos (artículo 525). Mientras las calles se ceden con generosidad para la liturgia, los tribunales reactivan el rodillo penal contra la sátira, generando un peligroso «efecto desaliento». Desde una perspectiva laica y de pura higiene democrática, es urgente recordar que las leyes deben proteger a las personas y a su libertad de expresión, nunca a los dogmas frente a la crítica.